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Dodge Polara 500 1963 – V8 426 Max Wedge Ramcharger de 415HP

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Durante la década de los años sesenta, los fabricantes de autos Americanos se encontraban en una Guerra abierta, aunque no declarada, por la dominancia de las competencias en los circuitos de NASCAR. Ford, Chevrolet, Pontiac, Dodge y Plymouth todos buscaban la manera de dominar en la pista, ya que dicho éxito se reflejaba directamente en las ventas de autos. Para hacer las cosas más interesantes, NASCAR anuncio que para la temporada del 1963 las reglas permitirían el uso de motores de hasta 427 pulgadas cubicas. De inmediato, los fabricantes reaccionaron aumentando el desplazamiento de sus motores de batalla. Ford creció de 406 a 427, Chevrolet de 409 a 427 y la buena gente de MOPAR, aumentaron el desplazamiento de su fiel motor 413 a 426 pulgadas cubicas.

No solo el desplazamiento de los motores aumento, sino que conjuntamente se ofrecieron una serie de opciones, tanto de motor como de carrocería y suspensión, convirtiendo sus modelos en prácticamente autos de competencia. En otro reportaje hablaremos de lo que Ford y Chevrolet hicieron, pero por este momento, nos concentraremos en Dodge y en el auto que les presentamos.

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Comencemos diciendo que es un Dodge Polara 500, lo que consideramos un tamaño "full-size", equipado de fábrica con el potente motor Max Wedge 426 Ramcharger que desarrollaba 415 caballos de fuerza. Dodge utilizo una compresión de 11.0:1 y un múltiple de admisión especialmente diseñado con largos conductos de entrada y en cuya base montaban dos carburadores Carter de 4 bocas cada uno. Aunque existió una versión más potente de 425 caballos con 12.5:1 de compresión, guardalodos de aluminio y un bonete especial, este Polara 500 es uno de solo 9 autos que se conozca existen hoy en día.

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Los estilos de los vehículos Chrysler estuvieron un poco perdidos para estos años, pero gracias a Dios el mercado estaba más pendiente del caballaje y el performance, que en la apariencia del auto. Aun así, particularmente para los fanáticos "die-hard" Mopar, los vehículos tenían su encanto y las ventas, aunque no alcanzaron números record, se mantuvieron saludables para Chrysler.

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Los interiores de los modelos Chrysler, Dodge y Plymouth eran otra cosa. Los ingenieros de diseño de interior si habían hecho sus asignaciones y la apariencia de los autos bordeaban el lujo, sin perder ese atractivo distintivamente deportivo. El uso de cromo, aluminio pulido y contraste de colores eran impactantes. Típico de los años sesenta, el tablero de instrumentos era dominado por el velocímetro, acomodándose debajo y a ambos lados relojes de temperatura, combustible, amperaje y por supuesto un reloj que leía la hora.

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Muy especial de los productos Chrysler de la era, fue el uso de unos botones, curiosamente acomodados a la izquierda del guía, que al empujarlos o presionarlos, actuaban como el selector de las velocidades de la transmisión. Toda la línea Chrysler utilizo este sistema por varios años a mediados de los sesenta, cada modelo adaptando los controles de a cuerdo al diseño del panel de instrumentos. Era muy curioso y raro cuando, aquel que no conocía el sistema, se montaba en el auto y no encontraba la palanca de los cambios ni en la consola, ni en la columna del guía.

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Como es de esperarse de cualquier entusiasta del performance en una época donde no existían los convertidores especiales para las transmisiones automáticas que permiten cargar la transmisión para lograr una arranque más rápido, los "corredores" y fanáticos de esa era simplemente ponían el vehículo en Neutro, aceleraban el motor, y empujaban el botón de Primera, logrando el resultado deseado de una arranque como si el auto fuera estándar.

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En papel suena muy bonito y técnicamente debería funcionar, pero la realidad fue que funcionaba demasiado de bien, ocasionando que el arranque súbito forzase la trasmisión a operar en unos parámetros para la cual no fue diseñada, lo que resulto en las transmisiones literalmente explotando en la línea de arranque. Esto forzó a la National Hot Rod Association a prohibir lo que se conocía como "Neutral Starts".

Este servidor de ustedes aprendió a manejar en una Plymouth Station Wagon del 1964 con ese mismo sistema y les aseguro que el negocito ese de trepar revoluciones y empujar el botón de Low era un "vacilón", al menos lo fue hasta que rompí mi primera transmisión y no me prestaron la "guagüita" mas!

De regreso a nuestro auto, este equipado con un diferencial con el sistema de "limited-slip" y una relación de 3.91:1, que combinado con la relación de la transmisión TorqueFlite resultaba en una salida rápida y ágil de luz a luz. Las opciones de gomas en la época no eran muchas, por lo que nuestro Polara vino equipado con gomas 235/53-14, en este caso en particular con gomas Coker Classics, de construcción moderna, pero de apariencia clásica y original.

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Por debajo el auto ha sido igualmente restaurado a sus condiciones originales, incluyendo escapes conectados a la antigua a los "headers", permitiendo el abrir los mismos para escape directo en la pista, truquitos de los "old-timers". Todas las barras de torsión, las sopandas traseras, muelles y amortiguadores son de tipo original y profesionalmente instalados.

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El Dodge Polara 500 426 Ramcharger Max Wedge del 1963 es sin duda uno de los mas rápidos e impresionantes autos de su época y hoy cincuenta y nueve años mas tarde, continua siendo imponerte e igualmente rápido. Muchachos de Menudo para acá, si se encuentran con uno de estos por la calle, precaución, pues no tendrán el manejo ni frenaje de los modernos autos de hoy, pero de luz a luz, le hacen pasar un mal rato a cualquiera.

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