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Este Ford Cupe del 1934 no es una reproducción Retro es un Hot Rod genuino

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Es muy común hoy en día, el ver a muchos fabricantes de la modalidad de los Hot Rods, el emular las líneas y diseños de los años cincuenta y sesenta en sus nuevas producciones conocidas como Retro. No hay muchos sobrevivientes de la época y los que hay, aunque atractivos y valiosos históricamente, fueron de fabricación cruda y estrictamente funcional, eran vehículos hechos para correr, no para pasear.

Los amantes del estilo del Hot Rod de hoy, escogen las líneas tradicionales de los primeros años, pero estos son fabricados utilizando lo más moderno en tecnología automotriz. Es común ver a estos Hot Rod de hoy con frenos Brembo, modernas suspensiones, radiadores de aluminio, motores modernos ‚Äúcrate engines‚Äù de todas las marcas, aros cromados, pinturas cuyo costo sobrepasa los quince mil dólares, electrónicas del siglo 21 y mas.

La estrella de este reportaje no tiene nada de eso. Este es un verdadero y genuino Hot Rod de los años cincuenta que no tenia nada que no fuera necesario para que alcanzar altas velocidades en los lagos secos de Utah. Un verdadero hallazgo en todo el sentido de la palabra.

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El dueño actual de este histórico vehiculo lo es George Antoline, un ‚Äúold timer‚Äù que dedica una gran parte de su tiempo a rebuscar por dondequiera precisamente piezas y vehículos como este. Un día, un viejo amigo, Rich Aigner, llama a George para decirle que se retira luego de 30 años en el negocio de ‚ÄúSpeed Shop‚Äù, y que piensa vender todo lo que tiene en su tienda y almacén, invitando a George a inspeccionar el inventario por si encuentra algo que le interese.

George decide viajar a Washington, donde esta ubicado su amigo a ayudarlo a recoger, empacar e identificar un considerable inventario de piezas usadas, consideradas basura para la mayoría de los humanos, pero las que un ‚Äúdie-hard‚Äù de la era de los Hot Rod considera de valor histórico.

Entre cajas, piezas y basura, detrás de un Impala del 1958, George encuentra abandonado un Ford Coupe del 1934 adornado, como decimos, ‚Äúcon todos los periquitos‚Äù y piezas de velocidad de la era. Este ‚ÄúDry Lakes Coupe‚Äù, tiene un motor Ford Flathead con ‚Äúsupercharger‚Äù, tapas de bloque Edelbrock de aluminio, un tanque de gasolina Moon y un diferencial Halibrand estilo ‚Äúquick-change‚Äù.

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De mas esta decir que a George se le cayo la quijada al ver esta joya en condición original y que de inmediato quiso adquirir el vehiculo. El sabia que esto no era una reproducción moderna, este carro era genuino, pero comprarlo no se hizo fácil, ya que hasta no llegar a un arreglo con su amigo de que de restaurarlo lo haría manteniendo la integridad original del auto, es decir, que el equipo no seria alterado o cambiado por componentes modernos, tendría que acordar mantener el Cupe cien por ciento original.

Las fotos que acompañan este reportaje fueron tomadas por Jeffrey Conger, del equipo de producción de la revista Hot Rod Magazine y dan testimonio de la originalidad del Ford del 1934.

Esta joya ha sido seccionada (se acorta la altura de la carrocería), ‚Äúchopeado‚Äù (se baja la altura de la capota), la parrilla fue acortada y varios paneles recibieron el tratamiento con la creación de los ‚Äúlouvers‚Äù, hechos para permitir la salida o entrada de aire, según su posición y ángulo.

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Muchos de estos autos no tenían frenos delanteros, no tenían suspensión, no utilizaban tapicería alguna, la instrumentación era estrictamente la necesaria para información vital del motor, muchos de ellos no tenían ni siquiera motor de arranque, los estacionaban en una cuesta y los dejaban deslizarse, se sacaba el pie del pedal del embrague y se cruzaban los dedos para que prendiera. No había tecnología en cuanto a suspensión o chasis y muchos de los vehículos mas potentes se les modificada en lo que se conoce como ‚Äúboxed‚Äù, que simplemente se encajonaba el rustico chasis original de fabrica. Era común ver, a aquellos a los que no se le hacia este trabajo levantar una goma delantera en el aire cuando se aceleraba, ya que la potencia del motor torcía el chasis del auto, de hecho no era raro ver uno que simplemente partiera el chasis o algún componente de la suspensión.

George Antoline es un hombre de palabra y cumplió su compromiso de mantener el vehiculo en su condición original. Antoline llevo el vehiculo al legendario evento de Speed Week en Sal Lake City, Utah, donde presento el vehiculo, tal como lo compro, a los inspectores técnicos de la SCTA (Southern California Timing Association)..

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Sorpresivamente, la lista de modificaciones necesarias fue relativamente corta, siendo la mayoría de carácter de seguridad en conformidad con el reglamento actual y algunas reparaciones obvias las cuales George ya esta trabajando. Estaremos atentos a la presentación del auto en Salt Lake e informaremos. Lea reportaje sobre el comienzo de los Hot Rods que aparece en esta sección.

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