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Historia de Ultratumba de Dos Ferrari Enterrados - Ferrari 330 America & Dino 246 GTS

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Colaboración Jalopnik & Francisco Mejía-Azcarate

Las fotos que les mostramos fueron tomadas en febrero de 1978, mientras desenterraban un Ferrari Dino 246 GTS del patio de una casa en Los Ángeles. Las fotos han estado vueltas por el internet por años, pero no fue hasta recientemente que se ha documentado la interesante historia.

Antes de entrar de lleno en la historia del Ferrari Dino, que les parece esta otra historia de otro auto enterrado, pero bajo circunstancias muy, muy diferentes. En mayo de 1977, Sandra Illene West, viuda de un millonario Tejano, fue enterrada sentada, vestida en su mejor negligé de encaje, en el asiento de su Ferrari 330 America de 1964, en el mausoleo de cemento familiar, de acuerdo a las instrucciones que esta dejo en su testamento.

La viuda de 37 años, heredera de una fortuna de su esposo, falleció de una sobredosis accidental de drogas medicadas en su residencia en Beverly Hills. Esta había dejado instrucciones específicas en su testamento, de que ella y su auto fueran embarcados a San Antonio, Tejas y que ambos fueran enterrados en el mausoleo familiar, junto a su difunto esposo.

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Después de que el auto con la difunta viuda adentro fueron depositados en la fosa del mausoleo, dos camiones rellenaron la fosa con cemento, previniendo que ladrones tratasen de desenterrar el auto. La historia del Ferrari subterráneo de Ms. West, alcanzo notoriedad nacional y en las décadas siguientes fue una especie de leyenda urbana.

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El Ferrari de la viuda West no fue el único Ferrari enterrado en la década de los setenta, poco más de un año más tarde, un grupo de jóvenes que jugaban sacando fango con unas palas en el patio de una casa localizada en el 1137 W. de la Calle 119 en West Athens, Los Ángeles, tocaron algo metálico con sus palas, algo que les pareció ser, “la capota de un auto”. Precavidos de los que podían encontrar, decidieron detener un auto de la Policía que paso frente a la propiedad.

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Priscilla Painton, periodista del Los Ángeles Times, documento para la historia los sucesos que acontecieron a continuación.

La historia revelo sobre un raro tesoro de cuatro ruedas fue desenterrado por el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles, del patio delantero de una casa en los suburbios de la ciudad Angelina. De inmediato los lectores recordaron el caso de la viuda West, pero en este caso, el asiento del conductor estaba vacío.

Cuidadosamente y equipados con una escalera y palas, dos Detectives del Condado, Joe Sabas y Lenny Carroll, descubrieron un Ferrari Dino 246 GTS, verde metálico, con el número de serie 07862, debajo de la tierra y el musgo.

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En su reportaje, la periodista escribió que el vehículo, sorpresivamente, aparecía estar en muy buen estado y estimo su valor en unos $18,000.00 (dólares de 1978). Según fotos adicionales del auto fueron publicadas, conocedores de la marca Ferrari notaron que el vehículo estaba equipado con los aros Campagnolo y las butacas opcionales Daytona.

Los investigadores indagaron sobre la proveniencia del auto que aun tenía su tablilla original, 832-LJQ, y que había sido adquirido en octubre de 1974 por Rosendo Cruz de Alhambra, California. En diciembre 7 de 1974, solo dos meses más tarde, Cruz reporto el auto hurtado, y la querella aun se mantiene en los archivos de la División de Rampart, del Departamento de Policía de Los Ángeles. Hasta ahora todo bien, pero el misterio que prevaleció fue como había llegado el auto llego al punto, o diríamos, al hoyo, donde fue encontrado.

Los inquilinos de la casa donde encontraron el Dino enterrado solamente llevaban tres meses viviéndola, y los vecinos inmediatos dijeron que no recuerdan haber visto nada sospechoso o fuera de lugar para el 1974. Esto fue algo chocante para los investigadores, ya que como sarcásticamente comentaron, “plantar un Ferrari no es lo mismo que plantar calabazas, alguien tiene que haber visto algo”. Uno de los detectives, Sabas, insistía que quien lo enterró de seguro esperaba recuperarlo, pues el auto había sido completamente envuelto en plástico y los escapes habían sido tapados con toallas para impedir que gusanos u otros insectos entraran.

Sin ningún tipo de evidencia forense, o pista alguna, el caso poco a poco se fue enfriando, ya la compañía aseguradora Farmers Insurance Group, había acordado en el 1974 con la Policía el pago de $22,500.00 al dueño de record en el momento del robo, la sucursal de Hollywood del “Bank of America”. No había nada más que hacer, el auto fue entregado a la compañía de seguro para que esta tomara los pasos correspondientes con el auto recuperado.

El fotógrafo del “Los Ángeles Examiner”, Michael Haering, quien había retratado la escena, también había estado envuelto en el caso de la viuda West, por lo que la comparación entre los dos casos fue tema de comidilla por varias semanas. Se convirtió en prácticamente un chiste entre auto aficionados cuando alguien decía “Estoy buscando un Ferrari y otro repostaba, déjame ver si puedo desenterrar algo en el mercado”! Otro tema fue la legalidad de la viuda West de enterrarse en un negligé en su auto, pero poco a poco la historia fue evaporándose y parecía no interesarle a nadie.

Sin embargo, la historia no termino ahí, Greg Sharp, periodista de la publicación automotriz AutoWeek, publico un reportaje el 3 de marzo de 1986, en el cual seguía la trayectoria del Dino enterrado desde el momento que fue desenterrado, hasta su estado antes de ser enterrado.

El Dino fue originalmente ordenado a fábrica por la Modern Classic Motors de Reno, Nevada, su nuevo destino fue como parte de una entrega de 10 vehículos a Griswald Motors en San Francisco, California. Ahí estuvo por varias semanas, hasta que fue adquirido por otra agencia de Ferrari, Hollywood Sports Cars, agencia que adquirió fama mediante la venta de automóviles Ferrari a estrellas como Frank Sinatra, Perry Como, Sammy Davis, Jr., Pat Boone, William Holden, Jayne Mansfield, las Hermanas Gabor, Sharon Tate y Suzanne Pleshette. No todos sus clientes eran artistas de Hollywood, y el Dino 246 GTS de nuestra historia fue adquirido por la suma de $22,500.00 por un plomero de Los Ángeles, como un regalo de cumpleaños para su esposa.

La esposa manejo su flamante auto unas 501 milla y el 7 de diciembre de 1974, la noche de su aniversario de boda, ella y su esposo visitaron el restaurant Brown Derby, en Wilshire Boulevard. Su esposo, el plomero, se sintió inquieto y sospechoso cuando vio el brillo en los ojos de los encargados del valet parking cuando entregaron el auto. Sospechoso de estos, opto por estacionar el auto en la misma Avenida Wilshire. Parece que a alguien más le gusto el Dino, o hubo jugada combinada, pues al salir de su cena de aniversario, el Dino había desaparecido, para jamás ser visto hasta que apareció enterrado varios años mas tarde.

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La publicidad que genero el descubrimiento del auto que fue desenterrado, fue inmensa y el hecho de que la mayoría de los periódicos destacaron que el auto estaba en excelentes condiciones, desato una tonelada de llamadas a la firma aseguradora, de personas interesadas en adquirir el célebre vehículo. El investigador de seguros Tom Underwood entendió que sería propio el investigar si la condición actual del auto era la misma reportada por la prensa y tras su visita e inspección, la realidad era otra.

Según escribió en su informe: “Las 21 capas de pintura del Dino, 14 de base y 7 de pintura estaban deterioradas y llenas de pecas; la humedad y la tierra arenosa había ocasionado que la corrosión atacara la carrocería, creando hoyos en el diseño de Pininfarina; los interiores estaban igualmente deteriorados, ya que los muy inteligentes ladrones, que se ocuparon de poner toallas en los escapes, se les olvido subir las ventanas hasta arriba!

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La corrosión había dañado los aros Campagnolo, las tapas de los ejes de leva, y los escapes, a pesar de las toallas estaban bloqueados sólidos con fango.

Lo que la humedad, el fango, la tierra y el descuido de los que lo enterraron no daño, fue dañado por la gente que desenterró el auto, ocasionando rayazos profundos en los paneles, guarda lodos, aplastaron el bonete y rompieron el cristal delantero.

Underwood, el investigador de la firma de seguros cerró el caso, certificando la condición de deterioro y destrucción del auto. El auto fue puesto en subasta y se invito a la gente interesada que sometieran sus ofertas en sobres cerrados. La firma de seguro tuvo otras brillante idea, exhibir el auto en su lote, para promover interés en las ofertas. La gran idea fue un disparo por la culata, ya que después de dos semanas en exhibición en el lote, los “visitantes” cargaron con cualquier pieza o componente que no estuviera atornillado o soldado, incluyendo la varilla de aceite!

A la luz de la condición del auto, Farmers invito a que los interesados reconsideraran sus ofertas. Finalmente, una oferta entre los $5,000.00 altos y $9,000.00 se llevo el auto, cayendo en manos de un mecánico de Ferrari que tenía su propio taller de mecánica en Burbank Avenue del San Fernando Valley. Tras ponerle un nuevo alternador este logro que el Dino prendiera. Años después, el mecánico movió su taller de localidad y se perdió contacto con el auto, pero se supo que el mecánico, con la ayuda de amigos, logro restaurar totalmente el Dino a su condición original y que registro el mismo con una nueva tablilla del Departamento de Transportación de Los Ángeles que lee: “DUGUP” (Desenterrado).

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Por años el auto permaneció en el anonimato, y no fue hasta el 2012, cuando el periodista de la publicación cibernética Jalopnik, Mike Spinelli, logro dar con el paradero de su dueño actual, desde el 1978, aquel mecánico que lo adquirió, Brad Howard.

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Howard hoy en día continua disfrutando de su Dino 246 GTS de 1974, el que orgullosamente maneja a menudo. Logramos obtener para ustedes un video producido por la buena gente de Jalopnik que relata la historia completa de este interesante automóvil. Encontraran el enlace al video al final de este reportaje.

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EL CHISME: Investigaciones efectuadas posteriormente indican que hubo una movida entre el dueño original del auto, Rosendo Cruz, con unos “especialistas”, para desaparecer el auto. Aparentemente el plomero era moroso en sus pagos y enfrentaba una posible reposesión del vehículo, por lo que ordeno a sus cuates que desaparecieran el auto para el poder liberarse de su compromiso con el Banco. Las instrucciones habían sido que cortaran el auto en pedazos y lo enterraran, pero parece ser que los “especialistas” se pusieron vagos, le quitaron una pieza al auto para tener prueba de su trabajo y cobrar su dinero. Como dicen en mi barrio, “el resto, es historia”.

Link a Reportaje Sobre la Historia del Auto: http://youtu.be/YJDT04DOalI

Lo leyeron aquí, en Autos Clasicos e Historicos con Luis Mariano

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